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La carta

La carta

Roser Rimbau
Rocío Araya
Traducción: Patric de San Pedro
40 páginas
21,5 x 26 cm, cartoné
ISBN: 978-84-17383-06-0
15,00 €
Takatuka álbumes

Una hoja de papel arrastrada por una tormenta de arena llega a las manos de Moussa. Enseguida piensa en hacer un dibujo de Thille Boubacar para su padre, que vive en el extranjero. Pero todo Thille no cabe en una hoja. Moussa emprende un recorrido por este pueblo senegalés para descubrir qué dibujar. «¿Qué le gustaría ver al baaba»?, se pregunta. Le cuesta mucho decidirse. Pero, por suerte, cuenta con la ayuda de su amiga Mariama.

La preocupación de un niño por hacer partícipe a su padre de la vida cotidiana del pueblo en su ausencia es el hilo conductor de esta preciosa historia. Una hoja de papel se convierte en un pequeño tesoro para romper con las distancias y el desarraigo de la emigración.

Selección White Ravens 2018
Selección de 100 obras recomendadas por el Premio Fundación Cuatrogatos 2019
Selección OEPLI 2018 - Catálogo Literatura Infantil y Juvenil Española


Con el apoyo del Departament de Cultura


 


Texto

Roser Rimbau nació en Girona en 1968. Es ex periodista, ex correctora y ex percusionista, pero hay una cosa que no piensa dejar de hacer: escribir para niños. Ha publicado en las editoriales Takatuka, Publicacions de l'Abadia de Montserrat y La Galera. Ha recibido los premios Comte Kurt 2006 por "Naïm ha perdido el color", convocado y publicado por La Galera y, junto con Cesc Pujol, el Conte Infantil Il·lustrat Modest Prats (IV edición), que convoca la Fira ... más

Ilustración

Rocío Araya nació en Bilbao en 1982. Estudió Bellas Artes en la Universidad del País Vasco y realizó un máster en Educación. Se formó como ilustradora de manera autodidacta, y en compañía de ilustradores como Violeta Lópiz, Roger Olmos o Rotraut Susanne Berner. Ha publicado en diferentes editoriales españolas y en la editorial suiza Notari. Su obra ha sido seleccionada para más de veinte ... más

Reseñas

«Una hoja de papel. He necesitado leer este cuento para percatarme de que una hoja de papel es una riqueza absoluta. En este Primer Mundo en el que lo tenemos todo, en el que, gracias a eso, podemos practicar el ensayo y el error, nos olvidamos de la riqueza que supone tener una simple hoja de papel. Moussa, el niño, encuentra el tesoro (mejor dicho, llega hasta él), y tiene que decidir qué dibujar. Gracias a este excelente recurso literario hacemos un repaso a la vida de Moussa, a la vida en Senegal… para llegar a la conclusión, como él, que tiene muchas cosas bonitas. Importantes. Que, aunque no tienen hojas (y por lo tanto no derrochan), tienen infinitas cosas bellas, envidiables también. Muchas de ellas están referidas en su vocabulario senegalés e incluso en la lengua fula, como baaba, neene, piment, griots, tubaab. Las ilustraciones parecen plasmadas en tierra, de tal modo que nos sentimos rodeados de polvo y sol durante el día, e inmersos en la oscuridad al anochecer. Pero lo verdaderamente asombroso y bello es que las ilustraciones tienen, incorporadas, dibujos de niños senegaleses. Esos niños que pedían hojas a los tubaab (blancos) cuando fueron a construir un teatro a su pueblo. Esa es otra historia, la que sirve de germen a esta: la riqueza de dos pueblos hermanándose, no sólo cuando crearon el teatro, no sólo cuando crearon el álbum ilustrado… sino cuando yo, blanca, lo estoy leyendo. Y siento añoranza (y eso que no lo conozco) por Moussa, por la école, por el río Galanka (al que hay que pedir permiso para bañarse en él), hasta por la pequeña Mariama.» El tigre que vino a leer

«Una fuerte tormenta de arena hace que el viento lleve una hoja de papel a Moussa. Enseguida piensa en escribir una carta a su padre que está en el extranjero. Le enviará un dibujo de Thille Boubacar pero ¿qué hacer? Empieza a caminar por el poblado, visita el consejo de sabios y la escuela, escucha a las mujeres haciendo el cuscús y los chirridos de la polea del pozo, y, al final, piensa que dibujará un retrato de su mamá. Pero llega la noche y la hoja sigue en blanco, y se pregunta cómo dibujar los sonidos, los olores, los colores, los sabores o los ritmos de Thille. Por suerte, su amiga, Mariama llevaba todo el día siguiéndole y... Un bonito álbum con ilustraciones a color, realizadas con collages, que nos trasladan a las tierras africanas, en armonía con la entrañable historia que nos descubre la vida en un poblado, el anhelo de un hijo, y la migración y el desarraigo que comporta. Este libro tiene su origen en un espectáculo de teatro de sombras creado por las compañías Cap de Pardals, de Salt, en Girona, y Cudaari Gandal, de Thille Boubacar, en Senegal. El espectáculo se basaba en dibujos hechos por niños y niñas de Thille, algunos de los cuales han servido para hacer este álbum. En las últimas páginas se presentan algunos fragmentos de los dibujos originales y se invita a buscarlos en el álbum. También incluye un breve glosario de palabras en fula, la lengua del protagonista.» Lupa del cuento ★★★★★

«Creo que es importante saber de dónde vienen los proyectos para darles el valor que merecen y, precisamente, La Carta no se entiende sin trasladarnos a 2014, cuando la compañía de teatro de sombras Cap de Pardals se puso en contacto con Cudaari Gandal, una asociación de teatro social de Thille Boubacar (Senegal), con la intención de crear un espectáculo conjunto de teatro de sombras. Pero en Thille Boubacar no tenían ningún local donde ensayar por lo que Cap de Pardals y la plataforma de arquitectos Terram, junto con la población local, construyeron un teatro a base de arcilla y paja. Durante los meses que duró la construcción, los niños del pueblo se acercaban a los tubaab (personas de raza blanca) para pedirles una hoja de papel en el que dibujar. Para esos niños era un regalo disponer de un trozo de papel y en él dibujaban las cosas de su poblado: gallinas, árboles, conejos, la escuela… Cap de Pardals y Cudaari Gandal quisieron darle protagonismo a esos dibujos porque no eran “simples dibujos infantiles” sino que representaban Thille Boubacar visto a ojos de los niños. Esos dibujos fueron los protagonistas del teatro social de sombras que realizaron en Senegal y, a su vez, están integrados en las ilustraciones que Rocío Araya ha realizado para este álbum. ¿Lo veis? Una historia maravillosa… El protagonista de la historia es Moussa, un niño de Thille Boubacar que quiere enviarle un dibujo a su baaba (padre), quien vive en el extranjero. Moussa recorre el poblado buscando qué dibujar y, en ese recorrido, permite a los lectores descubrir las costumbres de su pueblo. Más allá de la historia “visible” que explica el cuento, hay un trasfondo que nos habla de la migración, la familia, los recuerdos y el desarraigo. Y que nos aproxima a la preocupación de un niño por sentirse más cerca de su padre.» Born to be pank

«La carta es un libro muy especial. En él vemos un niño de un pueblo de Senegal que busca algo que dibujar para enviar a su baaba (padre) y va recorriendo su pueblo. [...] Nos permite hablar de cuando tenemos un padre (madre, hermano/a) lejos. En este caso, el padre vive en el extranjero, y podemos explicar como una carta nos ayuda a estar en contacto. Vivir separados es difícil pero se sigue siendo una familia. También nos permite hablar sobre la emigración y las razones para tener que buscarse la vida en otros países o ciudades.» Vidas pixeladas

«La tempestad de arena ha traído a Moussa un papel en blanco. Es el lienzo perfecto para plasmar todo aquello que vive a diario. Pero ¿cómo dibujar en pocos trazos los sonidos del pueblo, el color de la escuela, el amor de una madre, el intenso sabor de la gastronomía local? El marabú, el maestro, sugiere que abra bien los ojos para encontrar las respuestas ¿Conseguirá nuestro pequeño protagonista transmitir el sentimiento del continente africano a los lectores de esta parte del mundo? Colores y emociones condensados en unas pocas páginas, fruto de la colaboración entre la compañía de teatro de sombras Cap de Paldals y la asociación Cudaari Gandal, radicada en Thille Boubacar (Senegal), que unieron esfuerzos para llevar la cultura a este rincón de África en un proyecto que también contemplaba la creación de un teatro. Textos e imágenes han sido fusionados por las autoras integrando los diseños aportados por los propios niños residentes en la comarca. El resultado es un bello crisol que respeta algunas palabras en fula, la lengua original de esta parte del mundo, y que son traducidas en un glosario incluido en el epílogo de la obra.» Canal Lector ★★★★★